SoulSaga
Diario de partners

Cómo funciona la comisión de afiliados

Reglas claras, sin promesas: seis meses, un primer anual, un umbral y la palabra #ad.

Portada literaria de un sendero en un prado claro con el título Cómo funciona la comisión de afiliados

Quien comparte un cuaderno no está vendiendo un segundo destino. Comparte una forma de mirar: capítulos tejidos con las propias palabras, sin inventar hechos. Si ya escribes, envías una carta periódica o acompañas una práctica reflexiva, llega un momento en que un lector pregunta cómo se atribuye lo que ocurre después del enlace. Esta página responde con reglas, no con entusiasmo.

Cómo funciona la comisión de afiliados es la descripción factual del cálculo, la retención y el abono de esa comisión: el 30 % de los pagos mensuales de suscripción durante los primeros seis meses de la persona referida, y el 20 % del primer pago anual únicamente; importes sin IVA, después de las comisiones de procesamiento, y solo sobre cobros efectivamente recaudados.

SoulSaga no promete un segundo oficio. El programa existe para quienes ya comparten una mitología personal —y para quienes desean nombrar, con precisión, lo que un enlace de partner implica.

Comisión del 30 % durante seis meses

Cuando la persona referida elige una suscripción mensual, la comisión es el 30 % de cada pago mensual cobrado durante los primeros seis meses de esa relación. Al cumplirse esos seis meses, la comisión sobre la línea mensual cesa. No hay comisión sobre las renovaciones mensuales posteriores.

Conviene leerlo despacio, porque el oído comercial suele recortar la frase. No se trata de un 30 % aislado «al primer mes». Se trata de un 30 % de los pagos mensuales que se cobran con éxito dentro de esa ventana de seis meses, y de nada más allá. El calendario sigue la vida de esa suscripción referida, no un eslogan.

Un ejemplo de lectura, no de ingreso: si en el cuarto mes hay un cobro válido, ese cobro entra en la base. Si en el séptimo mes hay otro cobro mensual, ese ya no entra. El corte es temporal, no moral. Después del sexto mes la relación con la lectora puede continuar; la comisión, no.

Si hay reembolso o contracargo sobre uno de esos cobros, ese tramo no genera una comisión final. Solo cuenta lo que permanece recaudado. La cifra que se ve un martes no es necesariamente la cifra que se abona a fin de mes.

El 20 % del primer pago anual

Si la persona referida elige —o pasa a— un ciclo anual, la comisión es el 20 % del primer pago anual únicamente. No hay comisión sobre renovaciones anuales posteriores.

El primer anual y la línea mensual no son el mismo río. Cada modalidad tiene su regla, y mezclarlas es la forma más rápida de explicar mal el programa. El 20 % no se extiende; no acompaña el año siguiente; no se «renueva» porque el calendario vuelva a diciembre.

Quien comparte debería poder decirlo en una sola respiración: mensual, treinta por ciento durante seis meses; anual, veinte por ciento del primer pago. Si la frase se alarga hacia una eternidad, ya no es esta página.

Cálculo sin IVA y solo sobre cobros reales

La base de cálculo excluye el IVA. Después se restan las comisiones de procesamiento de pagos. La comisión del partner se aplica sobre lo que queda, y únicamente cuando el cobro se ha recaudado de verdad.

Un cargo fallido no es una comisión. Un intento de pago que no se completa no abre un derecho. Un reembolso deshace lo que parecía ganado. Un contracargo tampoco deja una comisión final. Esta sequedad no es hostilidad: es la única manera honesta de hablar de un porcentaje.

No se citan aquí precios de checkout como si fueran un ingreso. El porcentaje se aplica a lo cobrado, no a un cartel, no a una tarifa imaginada, no a una captura de pantalla. Quien necesita un número de escaparate para convencerse está leyendo el instrumento equivocado.

En la práctica, eso significa llevar la cuenta con la misma atención con la que se corrige un capítulo: lo que permanece en el texto, no lo que se tachó.

Prueba, primer cargo y retención de 30 días

Una prueba anual de catorce días no produce comisión mientras no exista un primer cargo con éxito. Hasta ese cobro, la línea vale 0. La prueba es hospitalidad, no un anticipo.

Retención de 30 días

Cuando el primer cargo de esa conversión se cobra con éxito, empieza una retención de 30 días sobre esa línea. La retención no es un castigo ni una sospecha teatral; es el tiempo en el que un reembolso todavía puede llegar, y en el que el cobro aún no se considera asentado para el saldo pagadero.

Pasado el hold, y si el cobro permanece, la comisión entra en el cálculo. Si el cobro se revierte dentro de esos treinta días, no hay comisión final sobre esa línea. El orden es siempre el mismo: prueba a cero, cargo real, espera, y solo entonces —si nada se deshizo— el asiento.

Umbral de 50 dólares y cierre a fin de mes

Los abonos se preparan a fin de mes. Solo se paga cuando el saldo pagadero alcanza 50 dólares. Por debajo de ese umbral de 50 dólares, el importe se arrastra al mes siguiente. No se pierde: se pospone.

No hay un goteo diario ni un teatro de notificaciones. Hay un umbral, un cierre y un rollover. Quien espera un extracto semanal se equivoca de instrumento: esto es un cuaderno de cuentas, no un espectáculo.

El umbral se expresa en dólares porque así está definido el programa. No convierte la página en una promesa de volumen. Un mes puede cerrar por debajo; el saldo sigue ahí, quieto, hasta que la suma pagadera cruza la raya.

Ventana de atribución de 90 días

La ventana de atribución de 90 días usa una cookie de primer toque. El primer partner que deja una huella válida en esos noventa días es quien queda asociado a esa persona. Un reenvío posterior, un segundo enlace, un recuerdo en otra red, no reescribe el primer trazo si la cookie sigue vigente.

Una persona referida, un partner

Una persona referida corresponde a un solo partner. No se parte una vida en dos códigos. No hay un reparto entre quien publicó el ensayo y quien reenvió el enlace al día siguiente. Si alguien llega dos veces, la regla no se vuelve un concurso: permanece el primer toque dentro de la ventana.

Para newsletters y comunidades, esto pide una ética sencilla. No se «caza» a quien ya vino por otra voz. Se comparte el propio camino y se acepta que el primer paso cuenta.

Divulgación #ad cuando la ley lo pide

Donde la ley o la plataforma exigen nombrar un vínculo de pago, se nombra. La divulgación #ad —o el equivalente claro en tu idioma y canal— no es un adorno ni una concesión al cinismo: es la frase que impide que un capítulo se disfrace de consejo desinteresado.

Un enlace de partner en una newsletter, en una nota al margen, en un ensayo sobre el diario, en una bio breve: si puede haber contraprestación, el lector debe poder leerlo como tal. La calma literaria no contradice la transparencia; la exige. Ocultar el carácter del enlace no hace el texto más noble. Lo hace menos verdadero.

No hace falta gritar. Hace falta una marca legible —#ad, «enlace de partner», la fórmula que tu medio reconozca— cerca del vínculo, no escondida al final de un laberinto.

Para quien ya escribe, no para inventar un oficio

Este texto no busca un público de «oportunidad». Busca a quienes ya tienen voz: autoras y autores, personas que acompañan sin diagnosticar, editoras de cartas, comunidades que practican la atención. El producto es un diario que se vuelve mitología personal, no un atajo hacia otra vida.

Si el marco general te resulta útil, la guía del programa partner reúne el retrato de conjunto. Las solicitudes, cuando tienen sentido en tu práctica, viven en la página de partners.

Comparte el producto si el producto es verdad en tu escritura. El porcentaje es una consecuencia, no el argumento. Quien necesita un eslogan de riqueza está leyendo la página equivocada.

Cuando hables de estas reglas, háblalas como se habla de un contrato breve: seis meses al 30 % mensual; un 20 % del primer anual; sin IVA; tras tasas de procesamiento; solo lo cobrado; prueba a cero hasta el primer cargo; treinta días de retención; cincuenta dólares de umbral; noventa días de primer toque; una persona, un partner; y #ad cuando corresponda.

Eso es cómo funciona la comisión de afiliados. El resto —el tono, el silencio, la frase que no se inventa— sigue siendo tuyo.

Preguntas que permanecen

¿La comisión mensual se cobra más allá de los seis meses?

No. Es el 30 % de los pagos mensuales de suscripción cobrados durante los primeros seis meses de la persona referida. Después, la comisión sobre esa línea mensual cesa; no hay comisión en renovaciones mensuales posteriores.

¿Hay comisión en la renovación de un plan anual?

No. Solo el 20 % del primer pago anual. Las renovaciones anuales posteriores no generan comisión.

¿Qué ocurre si no llego al umbral de 50 dólares?

Los abonos se preparan a fin de mes. Si el saldo pagadero queda por debajo de 50 dólares, no se pierde: se arrastra al mes siguiente hasta alcanzar el umbral.

¿Una prueba de catorce días ya genera comisión?

No. La prueba anual de 14 días vale 0 hasta el primer cargo con éxito. Tras ese cobro hay una retención de 30 días; reembolsos y contracargos no dejan una comisión final.

¿Debo usar #ad al compartir un enlace de partner?

Sí, donde la ley o la plataforma exijan identificar un vínculo de pago. Una divulgación #ad —o el equivalente claro en tu canal— debe poder leerse junto al enlace. Una persona referida corresponde a un solo partner; la atribución es de 90 días con cookie de primer toque.

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